Son muchos los aspirantes y pocos los elegidos. Son muchos los que de alguna u otra forma intentan ganarse el poder, la confianza de un colectivo, pero muy pocos los que lo consiguen sin intentarlo. Un líder no lo es porque quiera serlo. Quizás esa sea la principal causa de que nunca llegue a conseguirlo. A un líder lo elige su propio colectivo, al que representa.
Algunos creen que cortando cabezas llegan a donde pretenden, pero siempre habrá alguna cabeza que no ven y posiblemente esa sea la que acabe con la suya. Otros creen que lo importante es que siempre hablen de ti, sea bien o mal. Se trata de la opción de la popularidad, estar en todos los sitios y en todas las fotos. Pero estar en todas partes significa que no estás en tu sitio, trabajando, con lo que delegas tu trabajo en otros y simplemente eres aire.
Otros creen que escribiendo discursos en un papel durante horas serán capaces de llegar a ser respetados y después de movilizar a toda su familia en la redacción, cuando salen al estrado a los dos minutos ya nadie los escucha, porque no saben qué transmiten.
Y hay personas que en la sombra trabajan, luchan por los intereses del colectivo más próximo en el que están comprometidos y poco a poco van ganándose el respeto, el cariño, la confianza, la admiración de los demás. Y un día ese colectivo le pide el sumo sacrificio de su representación, del liderazgo, y le otorga el poder de la confianza, pero esa confianza se ha basado en muchas pruebas que de forma casi inconsciente ha ido superando en la oscuridad. Pero esa confianza, ese poder otorgado que se puede entender como un premio es una enorme carga que solamente estará dispuesta a llevar aquel que en realidad tiene vocación de servicio a los demás. Cuando además ese liderazgo otorgado se produce en política aún es una carga más pesada porque de muchas de las decisiones en las que se interviene afectan a muchas más personas, prácticamente todas las que te rodean y puedes compartir no solamente las alegrías, también los fracasos y la impotencia.
Y hay un elemento muy importante siempre presente en la realidad de un líder: la humildad.
Yo he conocido y conozco muy pocos líderes. Pero hay uno que me marcó especialmente: el profesor, Tierno Galván.
Javier Fernández ha sido ratificado como líder indiscutible de un partido político que en la actualidad está asumiendo la enorme responsabilidad de transformar y recuperar nuestra tierra. Un espacio donde las plañideras se vayan y lleguen los gaiteros. Somos un pueblo noble, alegre, trabajador y responsable. Vivimos de nuestro trabajo y no de limosna. Y además somos muy orgullosos.
Un partido político que se sustenta en el enorme trabajo de mucha gente de bien con una gran capacidad donde se conjuga perfectamente la sobriedad de los veteranos con el empuje de los más jóvenes. Donde todo el mundo cabe y todo el mundo puede. Donde la humildad de un líder es la bandera.
domingo, 27 de julio de 2008
¡Es la mujer de un médico!
Qué duda cabe que este país está cambiando tanto que no lo conoce ni la madre que lo parió. Podemos pensar que entre todos, unos muchísimo más que otros, lo hemos modernizado hasta tal punto que ya comenzamos a ver ministras, y muy eficientes y activas por cierto, independientemente de su edad o estado (embarazadas o no), o alcaldesas hiperactivas y omnipresentes, directoras generales de empresas multinacionales, etc. Y esto es sólo el principio. En otros tantos años de gobierno socialista creceremos en igualdad tanto que estoy seguro que España será el punto de referencia mundial de las mujeres. A los carcas del PP esto les parece algo sin importancia, ahora parece que se han obsesionado con la economía (yo personalmente prefiero que lo hayan cambiado por la cantinela del terrorismo).
Pero todavía queda mucho trabajo por hacer. Te das cuenta cada día, en contacto con la gente, de forma cotidiana.
Hace unos días iba yo paseando por la campiña asturiana con mis perros y un grupo de señoras en su paseo habitual se pararon a admirarlos. Entre los comentarios surgidos en la conversación hubo uno que me alarmó especialmente. Una de las señoras llevaba la chaqueta al revés y las ropas de todas, como las mías pues eran las típicas que te pones para andar por el campo, generalmente la ropa que te va quedando vieja y gastada. Y de repente una de ellas, refiriéndose a la que llevaba la chaqueta al revés exclamó: "Ahí donde la ve, ¡es la mujer de un médico!". Esta frase me quedó grabada hasta tal punto que aún suena en mi mente como un mazazo de la realidad sobre la esperanza del cambio. Parece ser que tener una profesión de lo más normal (hay millones de médicos en el mundo) es algo especial, esto por un lado. Pero por otro lo que más me dolió es la justificación de algo tan simpático y distraído como llevar una chaqueta al revés a cargo de que esa señora era la mujer de alguien respetable. Podía haberme dicho que era una artista muy famosa, o una docente muy querida y admirada, o una carpintera extraordinaria, una abnegada ama de casa o quién sabe qué, pero parece ser que el principal mérito de esa mujer era el "pertenecer" a un hombre que se gana la vida practicando la medicina, que por cierto es un trabajo tan respetable como unos cuantos miles de trabajos más. Lo peor es que la señora que espetó la frase es posible que tenga una o más hijas, y que las haya educado para que su principal objetivo en la vida sea ser la mujer de. Y lo peor de todo es si ha tenido hijos y los ha educado para que se crean con derechos a tener una mujer "en propiedad".
Al día siguiente cambié mi recorrido y al llegar a un cruce de caminos rurales emergió repentinamente de un coche un individuo encolerizado gritándole a su mujer todo tipo de improperios para que no cometiese los errores que parece ser había cometido el día anterior con la distribución del rebaño de vacas que les seguían al llegar al prado. Esto me recordó que aún existen muchos miles de mujeres que siguen aguantando a sus "monstruos" maltratadores física y/o mentalmente porque sencillamente dependen económicamente de ellos en muchos casos y lo peor de todo, porque de tanto escucharlo acaban creyéndose que de verdad son "una mierda".
Al día siguiente ya no fui de paseo. Cogí el teléfono y hablé con una de mis chicas. Ella representa ese futuro esperanzador. Su forma de entender la vida, su seguridad, su testimonio cotidiano y sobre todo su independencia, a pesar de estar casada. Ella representa la realidad de una generación fruto del esfuerzo de millones de personas que hemos luchado con nuestras vivencias cotidianas para conseguir que una persona, independientemente de su sexo, su origen, su religión, su color de piel o lo que sea, pueda llegar a donde quiera si se lo propone, gracias sólo a su valía y esfuerzo. Y en este proceso ha tenido mucho que ver y lo sigue teniendo una idea socialista que ha hecho posible que unas leyes y una educación faciliten el cambio.
Por eso, cuando el señor Rajoy quiere una niña que sea así o asá, yo le digo orgulloso: señor Rajoy, con sus respetos, yo quiero una niña que pueda decidir por ella misma y que sea libre, y ya la tengo, y por duplicado, y como yo, millones de personas. No nos deshaga el camino andado. Ni se lo plantee. España no es Italia, ni Alemania, ni Francia. El nuevo socialismo del siglo XXI ya tiene epicentro y ese es el nuestro. España gana porque somos jóvenes y trabajamos en equipo. Y la eurocopa también es nuestra porque nuestro nuevo modelo rompe moldes hasta en el fútbol.
Adelante chicas y chicos. Con vosotros, este país será la envidia de muchos. Pero tened cuidado, no os dejéis convencer con cuentos electoralistas. Vosotros no necesitáis un pastor que os dirija. Vosotros contratáis a los pastores y si no cumplen con su trabajo los despedís. Ese es el auténtico cambio.
Pero todavía queda mucho trabajo por hacer. Te das cuenta cada día, en contacto con la gente, de forma cotidiana.
Hace unos días iba yo paseando por la campiña asturiana con mis perros y un grupo de señoras en su paseo habitual se pararon a admirarlos. Entre los comentarios surgidos en la conversación hubo uno que me alarmó especialmente. Una de las señoras llevaba la chaqueta al revés y las ropas de todas, como las mías pues eran las típicas que te pones para andar por el campo, generalmente la ropa que te va quedando vieja y gastada. Y de repente una de ellas, refiriéndose a la que llevaba la chaqueta al revés exclamó: "Ahí donde la ve, ¡es la mujer de un médico!". Esta frase me quedó grabada hasta tal punto que aún suena en mi mente como un mazazo de la realidad sobre la esperanza del cambio. Parece ser que tener una profesión de lo más normal (hay millones de médicos en el mundo) es algo especial, esto por un lado. Pero por otro lo que más me dolió es la justificación de algo tan simpático y distraído como llevar una chaqueta al revés a cargo de que esa señora era la mujer de alguien respetable. Podía haberme dicho que era una artista muy famosa, o una docente muy querida y admirada, o una carpintera extraordinaria, una abnegada ama de casa o quién sabe qué, pero parece ser que el principal mérito de esa mujer era el "pertenecer" a un hombre que se gana la vida practicando la medicina, que por cierto es un trabajo tan respetable como unos cuantos miles de trabajos más. Lo peor es que la señora que espetó la frase es posible que tenga una o más hijas, y que las haya educado para que su principal objetivo en la vida sea ser la mujer de. Y lo peor de todo es si ha tenido hijos y los ha educado para que se crean con derechos a tener una mujer "en propiedad".
Al día siguiente cambié mi recorrido y al llegar a un cruce de caminos rurales emergió repentinamente de un coche un individuo encolerizado gritándole a su mujer todo tipo de improperios para que no cometiese los errores que parece ser había cometido el día anterior con la distribución del rebaño de vacas que les seguían al llegar al prado. Esto me recordó que aún existen muchos miles de mujeres que siguen aguantando a sus "monstruos" maltratadores física y/o mentalmente porque sencillamente dependen económicamente de ellos en muchos casos y lo peor de todo, porque de tanto escucharlo acaban creyéndose que de verdad son "una mierda".
Al día siguiente ya no fui de paseo. Cogí el teléfono y hablé con una de mis chicas. Ella representa ese futuro esperanzador. Su forma de entender la vida, su seguridad, su testimonio cotidiano y sobre todo su independencia, a pesar de estar casada. Ella representa la realidad de una generación fruto del esfuerzo de millones de personas que hemos luchado con nuestras vivencias cotidianas para conseguir que una persona, independientemente de su sexo, su origen, su religión, su color de piel o lo que sea, pueda llegar a donde quiera si se lo propone, gracias sólo a su valía y esfuerzo. Y en este proceso ha tenido mucho que ver y lo sigue teniendo una idea socialista que ha hecho posible que unas leyes y una educación faciliten el cambio.
Por eso, cuando el señor Rajoy quiere una niña que sea así o asá, yo le digo orgulloso: señor Rajoy, con sus respetos, yo quiero una niña que pueda decidir por ella misma y que sea libre, y ya la tengo, y por duplicado, y como yo, millones de personas. No nos deshaga el camino andado. Ni se lo plantee. España no es Italia, ni Alemania, ni Francia. El nuevo socialismo del siglo XXI ya tiene epicentro y ese es el nuestro. España gana porque somos jóvenes y trabajamos en equipo. Y la eurocopa también es nuestra porque nuestro nuevo modelo rompe moldes hasta en el fútbol.
Adelante chicas y chicos. Con vosotros, este país será la envidia de muchos. Pero tened cuidado, no os dejéis convencer con cuentos electoralistas. Vosotros no necesitáis un pastor que os dirija. Vosotros contratáis a los pastores y si no cumplen con su trabajo los despedís. Ese es el auténtico cambio.
domingo, 29 de junio de 2008
"YO quiero..."
Cuando un personaje se erige como líder de una fuerza política se supone que está representando a todo el grupo de personas, a veces miles que la sustentan con su trabajo más o menos esporádico, con sus cuotas, con su pasión, ilusión,… por tanto qué menos que hablar en nombre de dichas personas. Considero que es un profundo desprecio olvidarse de esas miles de personas que te sustentan en ese álgido punto de la sociedad.
Por ello, cuando oigo a Mariano Rajoy comenzar cualquier frase con la palabra “yo” se me pone la carne de gallina pensando que algún día este país vuelva a retroceder a la autarquía más absoluta de la mano de un egocentrismo exacerbado de alguien que no está capacitado ni para enterarse de que la población española ha evolucionado en estos últimos años y ya no queremos un “pastor”. No somos “ovejas”. Queremos a un conjunto de personas que en equipo se ocupen de representarnos en el mundo y sean capaces de gestionar nuestros recursos teniendo en cuenta no sólo nuestra voluntad sino también nuestros intereses colectivos como personas involucradas en una nación compuesta de diversos pueblos proyectados en una organización supranacional que es Europa.
Todo un congreso simplemente para escuchar el “yo quiero…”, “yo pienso…”, “yo puedo…”, erre que erre con el mismo error hasta la saciedad. Movilizar a tanta gente, tantos recursos para qué.
No sabemos nada sobre la postura del partido ante el cambio climático, cuál va a ser su política, ni ante la necesidad de buscar nuevos modelos productivos, ni sabemos nada sobre su postura de mayor o menor implicación en la Industria del Conocimiento, o si está o no a favor del software libre, o multitud de aspectos que a todos los ciudadanos nos preocupan sobre economía, desarrollo, inmigración, formación, etc.
Simplemente sabemos que los que intentaron decir lo que pensaban han sido castigados y muchos de los obedientes han sido premiados, y que como siempre, ha habido letra pequeña, manipulación y todo lo necesario para conseguir que un partido que debería evolucionar siga estancado en un modelo personalista cuyo mejor resultado es que últimamente siempre pierden “por la mínima”, aunque a mi me parece que un millón de votos es bastante elocuente.
Hace unos meses, concretamente el 6 de Marzo de 2008, una entrevista que publicó “El Mundo” reflejaba de alguna manera el pensamiento de este ser egocéntrico aferrado a su “divina misión” de ser presidente de un país que no lo quiere.
A continuación muestro una reproducción literal de algunas frases en las que el YO resulta aplastante.
(Articulo el El mundo, del 6 de Marzo de 2008)
“YO soy partidario de que todo el suelo sea urbanizable y que las limitaciones para la edificación vengan impuestas por el respeto al medio ambiente y a la ordenación del territorio.
Mire, YO hoy soy referencia para mucha gente que no tiene a nadie en su vida que pueda defender lo que piensa y sus intereses.
Y a esa gente que no tiene voz, YO la voy a representar hasta el límite de mis fuerzas.
YO he tenido que defender la nación de ciudadanos libres e iguales que es España frente a un presidente de Gobierno que es incapaz de tener una idea de su país.
YO creo que no se debe negociar de política con una organización terrorista.
YO estoy a favor de la inmigración.
YO estoy de acuerdo en que España es un estado aconfesional.
YO tengo un teléfono móvil y lo único que he hecho es llamar por teléfono.
YO he hablado de una niña.
YO quiero una niña que pueda ir a la guardería, a un buen colegio, que tenga una buena educación, que sepa idiomas, que consiga un buen empleo porque está bien formada, que compre una vivienda, que haga una familia y que sus hijos sean mejor que ella y que dentro de muchos años tenga una buena pensión.
YO quiero ser el presidente del Gobierno de todos.”
Después de leer todo esto, YO (perdón, ya me estoy contagiando) no seguiría pagando las cuotas del partido, pediría que me las pagase él, por lo menos una pequeña compensación económica por avalarle en un proceso democrático que me exige un enorme esfuerzo de tolerancia.
Por favor, que nadie más se contagie. En Oviedo sufrimos el modelo del YO desde hace años y los ciudadanos tenemos que pagar mucho más que una cuota de partido.
Salud, señor Rajoy, y mucha suerte que le va a hacer falta más que suerte, un milagro para conseguir su “divina misión”.
Por ello, cuando oigo a Mariano Rajoy comenzar cualquier frase con la palabra “yo” se me pone la carne de gallina pensando que algún día este país vuelva a retroceder a la autarquía más absoluta de la mano de un egocentrismo exacerbado de alguien que no está capacitado ni para enterarse de que la población española ha evolucionado en estos últimos años y ya no queremos un “pastor”. No somos “ovejas”. Queremos a un conjunto de personas que en equipo se ocupen de representarnos en el mundo y sean capaces de gestionar nuestros recursos teniendo en cuenta no sólo nuestra voluntad sino también nuestros intereses colectivos como personas involucradas en una nación compuesta de diversos pueblos proyectados en una organización supranacional que es Europa.
Todo un congreso simplemente para escuchar el “yo quiero…”, “yo pienso…”, “yo puedo…”, erre que erre con el mismo error hasta la saciedad. Movilizar a tanta gente, tantos recursos para qué.
No sabemos nada sobre la postura del partido ante el cambio climático, cuál va a ser su política, ni ante la necesidad de buscar nuevos modelos productivos, ni sabemos nada sobre su postura de mayor o menor implicación en la Industria del Conocimiento, o si está o no a favor del software libre, o multitud de aspectos que a todos los ciudadanos nos preocupan sobre economía, desarrollo, inmigración, formación, etc.
Simplemente sabemos que los que intentaron decir lo que pensaban han sido castigados y muchos de los obedientes han sido premiados, y que como siempre, ha habido letra pequeña, manipulación y todo lo necesario para conseguir que un partido que debería evolucionar siga estancado en un modelo personalista cuyo mejor resultado es que últimamente siempre pierden “por la mínima”, aunque a mi me parece que un millón de votos es bastante elocuente.
Hace unos meses, concretamente el 6 de Marzo de 2008, una entrevista que publicó “El Mundo” reflejaba de alguna manera el pensamiento de este ser egocéntrico aferrado a su “divina misión” de ser presidente de un país que no lo quiere.
A continuación muestro una reproducción literal de algunas frases en las que el YO resulta aplastante.
(Articulo el El mundo, del 6 de Marzo de 2008)
“YO soy partidario de que todo el suelo sea urbanizable y que las limitaciones para la edificación vengan impuestas por el respeto al medio ambiente y a la ordenación del territorio.
Mire, YO hoy soy referencia para mucha gente que no tiene a nadie en su vida que pueda defender lo que piensa y sus intereses.
Y a esa gente que no tiene voz, YO la voy a representar hasta el límite de mis fuerzas.
YO he tenido que defender la nación de ciudadanos libres e iguales que es España frente a un presidente de Gobierno que es incapaz de tener una idea de su país.
YO creo que no se debe negociar de política con una organización terrorista.
YO estoy a favor de la inmigración.
YO estoy de acuerdo en que España es un estado aconfesional.
YO tengo un teléfono móvil y lo único que he hecho es llamar por teléfono.
YO he hablado de una niña.
YO quiero una niña que pueda ir a la guardería, a un buen colegio, que tenga una buena educación, que sepa idiomas, que consiga un buen empleo porque está bien formada, que compre una vivienda, que haga una familia y que sus hijos sean mejor que ella y que dentro de muchos años tenga una buena pensión.
YO quiero ser el presidente del Gobierno de todos.”
Después de leer todo esto, YO (perdón, ya me estoy contagiando) no seguiría pagando las cuotas del partido, pediría que me las pagase él, por lo menos una pequeña compensación económica por avalarle en un proceso democrático que me exige un enorme esfuerzo de tolerancia.
Por favor, que nadie más se contagie. En Oviedo sufrimos el modelo del YO desde hace años y los ciudadanos tenemos que pagar mucho más que una cuota de partido.
Salud, señor Rajoy, y mucha suerte que le va a hacer falta más que suerte, un milagro para conseguir su “divina misión”.
domingo, 22 de junio de 2008
Fin de curso Diseño de Webs Interactivas

Ha terminado el curso “Diseño de Webs interactivas” en el que Luis Miguel Cuende de Yestilo, contratado por IFES a través de un programa de formación para trabajadores del Fondo social europeo ha impartido durante 90 horas materias relacionadas con el entorno PMA (PHP, MySql, Apache) orientado al desarrollo de webs 2.0. Los alumnos y alumnas del curso se han esforzado en todo momento por aprovechar los contenidos que de forma práctica se han plasmado en webs reales que han sido colgadas en un servidor externo real.
Se trabajó sobre todo en técnicas CSS y en la elaboración mediante PHP de programación orientada a webs dinámicas.
Modelo

Cuando un congreso extraordinario como el celebrado en Mieres este fin de semana por parte del PSOE en Asturias pasa desapercibido prácticamente para los medios de comunicación es, creo bajo mi modesta opinión, que representa un enorme triunfo tanto de los responsables de su organización como de los militantes participantes en él. Un congreso modelo. Un partido cohesionado debe trabajar por el bien de la sociedad y en silencio, sin hacer ruido. El sentido sublime de la política se erige en lo más alto cuando un conjunto de ciudadanos se entregan a un acto de servicio a la comunidad donde a modo de catarsis, cada una de las personas con sus reflexiones, vivencias y experiencias es capaz de aportar su grano de arena a un proyecto que aspira a participar activamente en la mejora de las condiciones de vida de todos.
Y en casi todas las organizaciones de personas existe una estructura en la que determinados miembros o miembras (esto va por Bibiana) asumen ciertas responsabilidades. Hoy, en el PSOE en Asturias, esas personas tienen un perfil de conjunto, de equipo, de unión en definitiva de intereses colectivos por encima de los personales. Personas accesibles que hoy están al servicio de su partido, de todos los militantes, y por tanto del conjunto de la sociedad.
Un partido que defiende y propone una ley de igualdad con hechos desde dentro como no podría ser de otra manera, (aunque en la lista elegida de delegados/as al congreso federal hay tres hombres más).
Todo esto parece una utopía, o quizás un esfuerzo de adulación. Cada uno que piense lo que quiera. También es cierto que en un colectivo tan amplio de personas, las hay que han caído en la tentación de hacer de la política su “status” de por vida. Es en ese justo momento cuando se desvirtúa ese sentido sublime de la política como acto de servicio altruista y abnegado de un ser humano (siempre en un espacio de tiempo de su vida más o menos largo) en que está dispuesto a emplear su tiempo y esfuerzo a favor de los intereses de los demás siempre por encima de los suyos propios. Y así se observa cómo determinadas personas, por miedo a perder su posición privilegiada, con todo lo que ello conlleva, defiende “su territorio” a uñas y dientes, si bien los que ya tienen experiencia en estas lides llegan a rodearse de un grupo de “esbirros” que se encargan de ese trabajo. Lo importante es que estas miserias no salgan fuera nunca de su contexto porque en cierto modo pertenecen a lo humano y un partido político debe estar formado por seres humanos por encima de todo.
Sin embargo existen partidos políticos donde últimamente estamos acostumbrados a ver disputas que salen de su contexto y se hacen públicas, tanto es así que los medios de comunicación conocedores de las apetencias morbosas de una gran parte de la población les sacan mucho provecho. Últimamente es el PP el que está preparando el gran circo romano que acaparará todos los medios de comunicación próximamente donde se va a debatir simplemente el cómo se reparten las parcelas unos y otros y quién se queda con las de secano y quién con las de regadío, porque en un partido donde ya todos viven de él (y nadie se escandaliza por ello) nadie queda fuera, si acaso le buscan o una presidencia en una fundación, multinacional, etc. o una simple concejalía dependiendo del nivel de poder adquirido en sus momentos álgidos.
Volvamos al modelo. Trabajo en equipo. Abnegación. Entrega. Humildad. Cooperación. Tolerancia, respeto y por supuesto…decencia.
Todos a una, como se puede apreciar en la foto. Ese es el modelo a seguir. Eso es lo que marca las diferencias, que son muchas, ya lo creo.
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