jueves, 18 de septiembre de 2008

La fuerza de una sonrisa


Esa mañana llena de luz le hacía sentirse bien…a pesar de todo, pero se negó a tomar el little cake que acostumbraba. Sentada en la terraza del Café Hilel pensaba que pronto se encontraría con su madre, Khalida, muerta hacía unos meses por un necio ataque más de las “posiciones” israelíes. Aisha tocó su vientre, se recolocó suavemente la chilaba bajo la que se aparecía una prominencia que bien podría tener más de ocho meses, le dedicó una sonrisa forzada al camarero y se levantó con cuidado. Le habían dicho que anduviese con cierta dificultad, con las piernas un poco abiertas y que sonriera con ese mágico matiz típico de la mujer que espera ser madre por vez primera. Encaró la calle Arlozoroff hacia Savidor Central Railway Station. No eran muchos metros, pero a medida que avanzaba con su fingida torpeza un sudor frío comenzó a extenderse por su cuerpo. A pesar del sol, del calor, del dulzón aire propio de la gran ciudad, sentía frío.
Una vez en el vestíbulo, un profundo silencio interior le gritaba que había llegado la hora. Esa era la hora prevista, hora punta, cientos de personas a su alrededor lo demostraba. Ajena a todas las vidas que fluían en su entorno levantó lentamente la mirada hacia el reloj del techo. Movió su mano hacia el bolso derecho, la introdujo buscando con miedo el interruptor. Bajó con resignación la mirada y se encontró con un soldado justo enfrente, armado hasta los dientes, con su casco y su arma bien sujeta, dispuesta a ser utilizada si era preciso.
Jaim le miró a los ojos y le dedicó una especial sonrisa, de esas sonrisas mágicas que provocan que dos almas se unan para siempre.
Laura llevaba ya media hora de clase y observó que la nueva alumna le miraba fijamente con unos enormes ojos verdes abiertos de par en par.” ¿Te estás enterando de algo”, le preguntó. Aisha le contestó en árabe. Laura le devolvió una sonrisa complaciente y siguió con su trabajo. Al finalizar la clase Laura abrió la ventana del aula. El verde rabioso del paisaje asturiano contrastaba en perfecta armonía con el azul de esos días gloriosos que algunos tenemos el gran privilegio de disfrutar. En la acera, apostado en una vetusta farola una joven figura masculina, muy morena, le dedicó una amplia sonrisa. Jaim abrió los brazos y con mucho cuidado para no molestar a la futura pequeña Khalida se unió en un tierno abrazo a su mujer.

La vida sigue su curso mientras el ser humano sea capaz de sonreír. La fuerza de una sola sonrisa puede parar una guerra. Jaim ha tenido que cambiar su nombre. Aisha ahora podría llamarse Covadonga, pero por cada muerte por odio habrá un nacimiento por amor. Ese es el misterio de Khalida.
El día que los políticos sonrían de verdad el ser humano habrá dado un paso muy importante en el desarrollo de su especie. Mientras tanto, sonríe, por favor.

sábado, 6 de septiembre de 2008

La i-revolución no espera por nadie


En la actualidad se está produciendo una auténtica revolución cultural apoyada en las tecnologías de la información. Internet está provocando la interacción total de millones de personas en un mundo lleno de posibilidades. La información fluye de tal forma que aparecen cada poco nuevos conceptos, técnicas, entornos,..., oportunidades en fin de llevar a cabo procesos impensables hasta ahora.

Pero quizás la auténtica revolución sea la consagración del software libre como la plataforma ideal de desarrollo basada en miles y miles de personas colaborando en comunidades que interaccionan en muchas direcciones provocando un empuje tan grande que los cambios se suceden cada vez más rápido.

Sistemas Operativos como Linux con sus distribuciones de Fedora, Ubuntu, SlackWare, Open Suse, etc., Open Solaris, y otros, con sus nuevos y desarrollados entornos gráficos KDE, o el ligero Xfce o el clásico Gnome permiten una alternativa potente y eficaz al usuario frente al frágil y problemático entorno Windows.

Y si hablamos de navegadores, hay programas mucho mejores que el Explorer de Microsoft, como el Opera, Firefox, Safari, etc. y además cumplen los estándares mucho más que el lento "parche eterno" de Microsoft.

Y si además tenemos en cuenta las nuevas técnicas de difusión y suscripción de noticias como RSS o Atom, podemos darnos cuenta de que los cambios se suceden tan rápido y la evolución es tan acelerada que incluso para aquellas personas que nos movemos profesionalmente por el entorno de desarrollo en Internet, nos es difícil y cuanto más, laborioso mantenernos al día.

Gestores de contenido, como Mambo o JoomLa, lenguajes de programación específicos como PHP, Perl, Ruby, etc., gestores como Ajax, TomCat para Apache, phpMyAdmin para MySQL, etc.

Pues todavía hay usuarios que no han pasado del Explorer, del Windows XP y del Word. Aún se ofertan cursos de formación de estos "dinosaurios" .

Todo esto significa que la brecha tecnológica va a ser cada vez más grande. Y que debemos poner todo nuestro empeño en no quedarnos descolgados porque eso supone perder oportunidades. Este portal es un claro ejemplo de software libre. Utilizando Apache como servidor, todo ha sido desarrollado sobre equipos con Sistemas Fedora Linux y Ubuntu. Los datos en MySQL, utilizando como lenguaje de programación PHP, programa de diseño gráfico Gimp, generadores como Quanta Plus, Eclipse, Mambo CMS,...

En la administración podríamos ahorrarnos millones de euros en licencias de software. ¿Quién se quiere colgar la medalla?

domingo, 27 de julio de 2008

Javier Fernández o la humildad del líder

Son muchos los aspirantes y pocos los elegidos. Son muchos los que de alguna u otra forma intentan ganarse el poder, la confianza de un colectivo, pero muy pocos los que lo consiguen sin intentarlo. Un líder no lo es porque quiera serlo. Quizás esa sea la principal causa de que nunca llegue a conseguirlo. A un líder lo elige su propio colectivo, al que representa.
Algunos creen que cortando cabezas llegan a donde pretenden, pero siempre habrá alguna cabeza que no ven y posiblemente esa sea la que acabe con la suya. Otros creen que lo importante es que siempre hablen de ti, sea bien o mal. Se trata de la opción de la popularidad, estar en todos los sitios y en todas las fotos. Pero estar en todas partes significa que no estás en tu sitio, trabajando, con lo que delegas tu trabajo en otros y simplemente eres aire.
Otros creen que escribiendo discursos en un papel durante horas serán capaces de llegar a ser respetados y después de movilizar a toda su familia en la redacción, cuando salen al estrado a los dos minutos ya nadie los escucha, porque no saben qué transmiten.
Y hay personas que en la sombra trabajan, luchan por los intereses del colectivo más próximo en el que están comprometidos y poco a poco van ganándose el respeto, el cariño, la confianza, la admiración de los demás. Y un día ese colectivo le pide el sumo sacrificio de su representación, del liderazgo, y le otorga el poder de la confianza, pero esa confianza se ha basado en muchas pruebas que de forma casi inconsciente ha ido superando en la oscuridad. Pero esa confianza, ese poder otorgado que se puede entender como un premio es una enorme carga que solamente estará dispuesta a llevar aquel que en realidad tiene vocación de servicio a los demás. Cuando además ese liderazgo otorgado se produce en política aún es una carga más pesada porque de muchas de las decisiones en las que se interviene afectan a muchas más personas, prácticamente todas las que te rodean y puedes compartir no solamente las alegrías, también los fracasos y la impotencia.
Y hay un elemento muy importante siempre presente en la realidad de un líder: la humildad.
Yo he conocido y conozco muy pocos líderes. Pero hay uno que me marcó especialmente: el profesor, Tierno Galván.
Javier Fernández ha sido ratificado como líder indiscutible de un partido político que en la actualidad está asumiendo la enorme responsabilidad de transformar y recuperar nuestra tierra. Un espacio donde las plañideras se vayan y lleguen los gaiteros. Somos un pueblo noble, alegre, trabajador y responsable. Vivimos de nuestro trabajo y no de limosna. Y además somos muy orgullosos.
Un partido político que se sustenta en el enorme trabajo de mucha gente de bien con una gran capacidad donde se conjuga perfectamente la sobriedad de los veteranos con el empuje de los más jóvenes. Donde todo el mundo cabe y todo el mundo puede. Donde la humildad de un líder es la bandera.

¡Es la mujer de un médico!

Qué duda cabe que este país está cambiando tanto que no lo conoce ni la madre que lo parió. Podemos pensar que entre todos, unos muchísimo más que otros, lo hemos modernizado hasta tal punto que ya comenzamos a ver ministras, y muy eficientes y activas por cierto, independientemente de su edad o estado (embarazadas o no), o alcaldesas hiperactivas y omnipresentes, directoras generales de empresas multinacionales, etc. Y esto es sólo el principio. En otros tantos años de gobierno socialista creceremos en igualdad tanto que estoy seguro que España será el punto de referencia mundial de las mujeres. A los carcas del PP esto les parece algo sin importancia, ahora parece que se han obsesionado con la economía (yo personalmente prefiero que lo hayan cambiado por la cantinela del terrorismo).

Pero todavía queda mucho trabajo por hacer. Te das cuenta cada día, en contacto con la gente, de forma cotidiana.

Hace unos días iba yo paseando por la campiña asturiana con mis perros y un grupo de señoras en su paseo habitual se pararon a admirarlos. Entre los comentarios surgidos en la conversación hubo uno que me alarmó especialmente. Una de las señoras llevaba la chaqueta al revés y las ropas de todas, como las mías pues eran las típicas que te pones para andar por el campo, generalmente la ropa que te va quedando vieja y gastada. Y de repente una de ellas, refiriéndose a la que llevaba la chaqueta al revés exclamó: "Ahí donde la ve, ¡es la mujer de un médico!". Esta frase me quedó grabada hasta tal punto que aún suena en mi mente como un mazazo de la realidad sobre la esperanza del cambio. Parece ser que tener una profesión de lo más normal (hay millones de médicos en el mundo) es algo especial, esto por un lado. Pero por otro lo que más me dolió es la justificación de algo tan simpático y distraído como llevar una chaqueta al revés a cargo de que esa señora era la mujer de alguien respetable. Podía haberme dicho que era una artista muy famosa, o una docente muy querida y admirada, o una carpintera extraordinaria, una abnegada ama de casa o quién sabe qué, pero parece ser que el principal mérito de esa mujer era el "pertenecer" a un hombre que se gana la vida practicando la medicina, que por cierto es un trabajo tan respetable como unos cuantos miles de trabajos más. Lo peor es que la señora que espetó la frase es posible que tenga una o más hijas, y que las haya educado para que su principal objetivo en la vida sea ser la mujer de. Y lo peor de todo es si ha tenido hijos y los ha educado para que se crean con derechos a tener una mujer "en propiedad".

Al día siguiente cambié mi recorrido y al llegar a un cruce de caminos rurales emergió repentinamente de un coche un individuo encolerizado gritándole a su mujer todo tipo de improperios para que no cometiese los errores que parece ser había cometido el día anterior con la distribución del rebaño de vacas que les seguían al llegar al prado. Esto me recordó que aún existen muchos miles de mujeres que siguen aguantando a sus "monstruos" maltratadores física y/o mentalmente porque sencillamente dependen económicamente de ellos en muchos casos y lo peor de todo, porque de tanto escucharlo acaban creyéndose que de verdad son "una mierda".

Al día siguiente ya no fui de paseo. Cogí el teléfono y hablé con una de mis chicas. Ella representa ese futuro esperanzador. Su forma de entender la vida, su seguridad, su testimonio cotidiano y sobre todo su independencia, a pesar de estar casada. Ella representa la realidad de una generación fruto del esfuerzo de millones de personas que hemos luchado con nuestras vivencias cotidianas para conseguir que una persona, independientemente de su sexo, su origen, su religión, su color de piel o lo que sea, pueda llegar a donde quiera si se lo propone, gracias sólo a su valía y esfuerzo. Y en este proceso ha tenido mucho que ver y lo sigue teniendo una idea socialista que ha hecho posible que unas leyes y una educación faciliten el cambio.

Por eso, cuando el señor Rajoy quiere una niña que sea así o asá, yo le digo orgulloso: señor Rajoy, con sus respetos, yo quiero una niña que pueda decidir por ella misma y que sea libre, y ya la tengo, y por duplicado, y como yo, millones de personas. No nos deshaga el camino andado. Ni se lo plantee. España no es Italia, ni Alemania, ni Francia. El nuevo socialismo del siglo XXI ya tiene epicentro y ese es el nuestro. España gana porque somos jóvenes y trabajamos en equipo. Y la eurocopa también es nuestra porque nuestro nuevo modelo rompe moldes hasta en el fútbol.

Adelante chicas y chicos. Con vosotros, este país será la envidia de muchos. Pero tened cuidado, no os dejéis convencer con cuentos electoralistas. Vosotros no necesitáis un pastor que os dirija. Vosotros contratáis a los pastores y si no cumplen con su trabajo los despedís. Ese es el auténtico cambio.

domingo, 29 de junio de 2008

"YO quiero..."

Cuando un personaje se erige como líder de una fuerza política se supone que está representando a todo el grupo de personas, a veces miles que la sustentan con su trabajo más o menos esporádico, con sus cuotas, con su pasión, ilusión,… por tanto qué menos que hablar en nombre de dichas personas. Considero que es un profundo desprecio olvidarse de esas miles de personas que te sustentan en ese álgido punto de la sociedad.
Por ello, cuando oigo a Mariano Rajoy comenzar cualquier frase con la palabra “yo” se me pone la carne de gallina pensando que algún día este país vuelva a retroceder a la autarquía más absoluta de la mano de un egocentrismo exacerbado de alguien que no está capacitado ni para enterarse de que la población española ha evolucionado en estos últimos años y ya no queremos un “pastor”. No somos “ovejas”. Queremos a un conjunto de personas que en equipo se ocupen de representarnos en el mundo y sean capaces de gestionar nuestros recursos teniendo en cuenta no sólo nuestra voluntad sino también nuestros intereses colectivos como personas involucradas en una nación compuesta de diversos pueblos proyectados en una organización supranacional que es Europa.
Todo un congreso simplemente para escuchar el “yo quiero…”, “yo pienso…”, “yo puedo…”, erre que erre con el mismo error hasta la saciedad. Movilizar a tanta gente, tantos recursos para qué.
No sabemos nada sobre la postura del partido ante el cambio climático, cuál va a ser su política, ni ante la necesidad de buscar nuevos modelos productivos, ni sabemos nada sobre su postura de mayor o menor implicación en la Industria del Conocimiento, o si está o no a favor del software libre, o multitud de aspectos que a todos los ciudadanos nos preocupan sobre economía, desarrollo, inmigración, formación, etc.
Simplemente sabemos que los que intentaron decir lo que pensaban han sido castigados y muchos de los obedientes han sido premiados, y que como siempre, ha habido letra pequeña, manipulación y todo lo necesario para conseguir que un partido que debería evolucionar siga estancado en un modelo personalista cuyo mejor resultado es que últimamente siempre pierden “por la mínima”, aunque a mi me parece que un millón de votos es bastante elocuente.
Hace unos meses, concretamente el 6 de Marzo de 2008, una entrevista que publicó “El Mundo” reflejaba de alguna manera el pensamiento de este ser egocéntrico aferrado a su “divina misión” de ser presidente de un país que no lo quiere.
A continuación muestro una reproducción literal de algunas frases en las que el YO resulta aplastante.

(Articulo el El mundo, del 6 de Marzo de 2008)

“YO soy partidario de que todo el suelo sea urbanizable y que las limitaciones para la edificación vengan impuestas por el respeto al medio ambiente y a la ordenación del territorio.
Mire, YO hoy soy referencia para mucha gente que no tiene a nadie en su vida que pueda defender lo que piensa y sus intereses.
Y a esa gente que no tiene voz, YO la voy a representar hasta el límite de mis fuerzas.

YO he tenido que defender la nación de ciudadanos libres e iguales que es España frente a un presidente de Gobierno que es incapaz de tener una idea de su país.
YO creo que no se debe negociar de política con una organización terrorista.
YO estoy a favor de la inmigración.
YO estoy de acuerdo en que España es un estado aconfesional.
YO tengo un teléfono móvil y lo único que he hecho es llamar por teléfono.
YO he hablado de una niña.
YO quiero una niña que pueda ir a la guardería, a un buen colegio, que tenga una buena educación, que sepa idiomas, que consiga un buen empleo porque está bien formada, que compre una vivienda, que haga una familia y que sus hijos sean mejor que ella y que dentro de muchos años tenga una buena pensión.
YO quiero ser el presidente del Gobierno de todos.”


Después de leer todo esto, YO (perdón, ya me estoy contagiando) no seguiría pagando las cuotas del partido, pediría que me las pagase él, por lo menos una pequeña compensación económica por avalarle en un proceso democrático que me exige un enorme esfuerzo de tolerancia.
Por favor, que nadie más se contagie. En Oviedo sufrimos el modelo del YO desde hace años y los ciudadanos tenemos que pagar mucho más que una cuota de partido.
Salud, señor Rajoy, y mucha suerte que le va a hacer falta más que suerte, un milagro para conseguir su “divina misión”.